Inicio Opinión

Síndrome de Agotamiento Profesional o burnout

Dra. Jeimy Gómez. Cardióloga-Internista -Ecocardiografista [email protected]

El Síndrome de Agotamiento Profesional (SAP) fue declarado en el año 2000 por la Organización Mundial de la Salud como un factor de riesgo laboral que afecta la calidad de vida, la salud mental e incluso puede poner en riesgo la vida.

El término Burnout proviene del anglosajón y se traduce al español como “estar quemado”. Este término lo utilizamos para referirnos a un tipo de estrés laboral de carácter crónico. Fue descrito por primera vez en el año 1974 por el psiquiatra norteamericano Herbert Freudenberger.

El galeno describió el síndrome de BURNOUT “como un estado de fatiga o frustración que se produce por la dedicación a una causa, forma de vida o relación que no produce el esperado esfuerzo”.

Existen tres componentes considerados significativos para poder referirnos a este fenómeno:

  1. Agotamiento emocional.
  2. Despersonalización afectiva.
  3. Baja realización profesional.

Otros nombres para el síndrome con los cuales los pacientes están familiarizados son:

  1. Síndrome del Trabajador Quemado.
  2. Síndrome de desgaste profesional.
  3. Síndrome de quemarse en el trabajo.
  4. Síndrome del profesional exhausto.

Una contienda se lleva a cabo diariamente en un campo minado donde muchos no han solicitado estar. Hombres y mujeres se han convertido en los silenciosos héroes que no buscan reconocimiento sino mas bien, poder llegar a sus hogares sin afectar a los suyos. Poder sentirse reconfortados detrás de un abrazo ya no es una realidad para ellos.

Héroes que han tomado la valiente decisión de separarse de sus hijos y parejas durante semanas y meses con la esperanza de ver una curva aplanada en el boletín diario de RD a las 11 am. Mientras esto ocurre, intentan sobrevivir en la soledad con sus sentimientos y peores temores mientras en sus corazones queda grabada cada batalla personal y ajena, ganada y perdida.

Comenzamos todos, poco a poco, a identificarnos con una franca sensibilidad a la crítica, agotamiento mental, desmotivación, falta de energía, disminución en el rendimiento, afectación del sistema locomotor, dolores y rigidez muscular, síntomas gastrointestinales, alteraciones en la piel, cefalea, mareos, sobrepeso, alteraciones en el apetito sexual y las temidas manifestaciones cardiovasculares como las arritmias, crisis hipertensivas, eventos neurológicos e infartos cardíacos.

Al momento de escribir este artículo, cuando se registra el mayor número de casos nuevos por el SARS COV2 y nuestra nación continúa posicionándose en el ranking de las 40 naciones más afectadas del mundo (la número 38 para ser más exacta en el site WORLDMETER), me pregunto si en algún momento habrá sido tomado en cuenta por la ciudadanía que nuestros colegas emergenciólogos, especialistas en medicina crítica, neumólogos, infectólogos e internistas tienen 5 meses luchando incansablemente.

En algunos casos se pierde la batalla, una familia pierde al ser más querido; el equipo médico se desgarra entregándolo todo una y otra vez.

La realidad es que no existe información de lo que ocurrirá a largo plazo con los pacientes recuperados y con aquellos que presentan enfermedades leves.

Reflexiono y me pregunto: ¿conocerá la población que la curva de aprendizaje en todo es importante, pero salvando vidas es vital? ¿Qué pasará si nuestros experimentados colegas se imposibilitan para seguir enfrentando la realidad? ¿Quiénes los van a sustituir?

Que esta reflexión nos sirva para interiorizar, compartir y que llegue a cada hogar dominicano.

Me despido hasta nuestra próxima entrega,

Dra. Jeimy Gómez.

Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en SaludNews está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional acreditado.