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Nuevo Estado de Emergencia Nacional

Dra. Jeimy Gómez. Cardióloga-Internista -Ecocardiografista [email protected]

Nos encontramos nueva vez reviviendo como nación los sentimientos del 19 de marzo del 2020 cuando el Congreso Nacional en su Resolución 62-20 aprobó el primer Estado de Emergencia con la única diferencia de que al día de ayer la preocupación e incertidumbre había tocado la puerta de 52 855 dominicanos en Quisqueya y ha llevado el luto a 981 familias dominicanas.

Controlar la propagación del virus SARS-COV-2 que causa la enfermedad conocida como COVID-19 depende del esfuerzo incansable de cada ciudadano a nivel mundial. Han sido largos meses para las familias afectadas y una prueba de valor y fe para el sector sanitario.

Estamos viviendo la cruda realidad al documentarse en la República Dominicana la mayor cifra de pacientes a la fecha afectados aunado a una propagación indiscriminada de fotografías y videos caracterizados por reuniones donde la aglomeración y las mascarillas a nivel del cuello se han convertido en la nueva normalidad.

Pareciera importante cuando el sector sanitario expresa su mas alta preocupación ante la situación actual que vivimos, sin embargo, impresiona que la información no es recibida de manera efectiva.

La aprobación de un nuevo estado de emergencia, la habilitación de camas y centros médicos para el manejo de pacientes con síntomas respiratorios coincidiendo con un cambio radical de etiología política a nivel gubernamental, son signos claros que deben alertar a una comunidad en donde el bien común debe caracterizar cada uno de nuestros actos.

Contener la propagación de la pandemia antes de que los recursos de las prestadoras de los servicios de salud, los medicamentos y el personal sanitario se agoten o enfermen entendemos debe ser la norma.

Contribuir con la detención de la propagación del virus antes del inicio del ciclo escolar salvaguardando la salud de nuestros niños en el entendido de que ellos además de poder convertirse en pacientes, son los mayores propagadores del virus en la población, resulta prudente valorar como un norte en cada uno de nuestros hogares.

Priorizar quedarse en casa de ser posible, el correcto uso de mascarillas, el aislamiento físico de al menos 2 metros, el lavado frecuente de manos, evitar espacios cerrados, evitar las aglomeraciones, garantizar la realización sin demora de pruebas diagnósticas, la identificación epidemiológica de todos los contactos, así como adoptar una conciencia ciudadana colectiva nos urge como una sociedad que recién debuta una nueva década.

Me despido esperanzada de que la consciencia colectiva, la responsabilidad social y los mas sinceros sentimientos de humanidad y amor al prójimo cambiarán el rumbo de nuestra gran Nación.

Dra. Jeimy Gómez.

Cardióloga – Ecocardiografista – Internista

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